Zoom sobre… José Alberto Delgadillo (CIRCA) y Matthieu Keller (INRA). Proyecto de colaboración sobre la reproducción caprina.

El INRA y el CIRCA mantienen desde hace muchos años una estrecha colaboración. José Alberto Delgadillo, director de CIRCA, y Matthieu Keller, quien coordina el equipo "Neuroendocrinología de las interacciones y comportamientos sexuales" (NICS) del INRA, hacen el balance de los últimos resultados de esa colaboración.

 Chevre

Primero preséntenos su centro de investigación.

JD: El CIRCA (Centro de Investigación en Reproducción Caprina) pertenece a la Universidad Agraria Antonio Narro ubicada en Torreón, Coahuila. Conformado por 7 investigadores, el CIRCA se especializa en el desarrollo de metodologías para modificar los partos de las hembras con el objetivo de optimizar la producción de leche y carne. El Centro brinda soluciones especialmente a pequeños productores del norte de México.

MK: El laboratorio de Fisiología de la reproducción y de los comportamientos, ubicado en Nouzilly y del cual es parte nuestro equipo, es una Unidad Mixta de Investigación (UMI) entre el INRA, el CNRS y la Universidad de Tours. La unidad desarrolla investigaciones tanto fundamentales como aplicadas sobre la reproducción y los comportamientos asociados. Estas investigaciones tienen un enfoque celular, fisiológico y de sistemas ganaderos. En este marco, la unidad desarrolla una temática sobre el control de la reproducción de los pequeños rumiantes (cabras, ovejas,...) así como de los tratamientos alternativos a las hormonas exógenas.

¿Qué nos pueden decir sobre el proyecto?

chevre3JD/MK: El proyecto conjunto con el INRA de Nouzilly consiste en determinar cómo se puede utilizar la técnica de control reproductivo que se conoce como efecto macho. Ese efecto macho consiste en introducir un macho en un grupo de hembras que están en reposo sexual para que su presencia estimule la ovulación de las mismas. El macho y la hembra deben permanecer juntos durante al menos 15 días para que esta técnica tenga efecto. Uno de los objetivos del proyecto es determinar si se puede reducir el tiempo de contacto entre machos y hembras teniendo una estimulación sexual similar. Un macho puede estimular entre 10 y 15 hembras máximo, entonces la presencia de machos es un factor limitante para estimular la actividad sexual de las hembras. Lo que hemos determinado es que ese tiempo de contacto puede ser discontinuo con resultados similares. Eso tiene 2 ventajas. En primer lugar, un macho puede permanecer nada más 4 horas por día con un grupo de hembras y entonces se puede utilizar un macho para estimular hasta 3 grupos de cabras por día. Por otro lado, el efecto macho permite estimular las hembras sin el uso de hormonas mientras que los machos se estimulan únicamente con tratamiento luminoso. De tal modo, el efecto macho es una técnica sustentable, adaptada a las condiciones de producción caprina en México y que puede ser utilizada por pequeños o grandes productores.

¿Cómo surge el proyecto y cuáles son las perspectivas para el futuro?

JD/MK: La colaboración entre INRA y CIRCA comenzó hace 25 años, desde entonces se ha realizado un gran trabajo sobre la reproducción caprina. Juntos hemos determinado las diferentes características de la reproducción de las cabras mexicanas e identificado los factores del medio ambiente que provocan la estimulación reproductiva. Gracias a los resultados obtenidos, desarrollamos este proyecto de investigación sobre el efecto macho.
Se pretende prolongar estos trabajos conjuntos bajo un esquema diferente, creando un laboratorio internacional asociado. Dicha estructura nos permitirá ir más allá con esta colaboración. Esperamos que la iniciativa se concrete a mediados de 2015.

¿Qué nos pueden decir sobre su trayectoria profesional?

MK: Soy biólogo por la Universidad de Estrasburgo (Maestría en Fisiología) y por la Universidad Paris XIII (DEA y doctorado en Biología del comportamiento). Al finalizar mis estudios de doctorado en 2003, realicé un post-doctorado en la Universidad de Lieja, Bélgica, donde trabajé en el tema de la neuroendocrinología de los comportamientos sexuales. Posteriormente, en 2006 colaboré en un laboratorio como encargado de investigación. Desde 2013, dirijo un equipo de investigación enfocado en el papel de las influencias sociales sobre la reproducción.

JD: Soy médico veterinario por la Universidad Agraria Antonio Narro. Al terminar mi licenciatura, tuve la oportunidad de estudiar una maestría y doctorado en Francia en la Escuela Nacional Superior de Agronomía de Montpellier y la universidad de ciencias y técnicas del Languedoc, respectivamente. En ambos casos realicé investigaciones en conjunto con dos centros del INRA: la Estación Experimental de Inseminación Artificial situada a Rouillé, y la Estación de Fisiología de la reproducción y Comportamientos situada à Nouzilly. Al finalizar el doctorado, regresé a México. El mantener contacto con los investigadores del INRA nos permitió continuar desarrollando proyectos conjuntos.

¿Cómo perciben la cooperación científica entre Francia y México y cuáles han sido las contribuciones de esta colaboración?

JD: La cooperación que hemos mantenido con Francia ha sido muy benéfica para el equipo. Hemos logrado una dinámica de investigación muy acertada. Desde hace 25 años el equipo del INRA nos ha compartido sus experiencias. El apoyo científico que nos aportó el INRA es invaluable, y la discusión conjunta de los protocoles experimentales fue la base de la calidad y originalidad de nuestros resultados. Además, el apoyo técnico que el INRA nos ha proporcionado es también invaluable, ya que no contamos con las herramientas e infraestructura que tienen en Francia. La formación conjunta de nuevos investigadores que son actualmente miembros del CIRCA, es igualmente un elemento importante de dicha colaboración: Gerardo Duarte, José Alfredo Flores, Horacio Hernández, Jesús Vielma y Gonzalo Fitz.

MK: En el marco científico, nuestros dos equipos son complementarios en términos de experiencia, pero también en dispositivos experimentales. El trabajo en México y en Francia ha permitido probar hipótesis de manera simultánea en dos lugares diferentes, con condiciones ambientales distintas (clima templado y sub-tropical, condiciones de luz,...) y prácticas de ganaderías variadas (extensiva e intensiva). Esta prolongada colaboración en la que me gustaría mencionar a mis predecesores (P.Chemineau, B. Malpaux, P.Poindron), nos ha permitido construir un marco científico fuerte y una confianza mutua posicionándonos como uno de los grupos más activos sobre esta temática a nivel mundial. Esta colaboración es muy importante ahora que las investigaciones se enfocan en la búsqueda de soluciones alternativas para una gestión más sostenible de las explotaciones ganaderas.